
Haz regresado! no sabes cuanto me alegra, pero ¡Te irás de nuevo!, y eso me rompe el corazón y más aún, porque no te despedirás de mí. En la otra carta, te dije que no sabía lo que sentía por ti, ahora lo sé, pero jamás te lo diré. -¡Cobarde!, ¡mil veces cobarde!- y está será otra carta que no recibirás, pero que para mí suerte solo yo y este papel sabrán mi sentir. ¡Te quiero!, no sabes cuanto te quiero. En toda mi vida me conformaría con ser tu amiga. Me encantaría escucharte hablar de tus viajes que prolongas y de los cuales solo escucho hablar. Solo quisiera eso, escuchar que te diriges a mí y me haces participe de tu vida. Pero, no me atrevo. Solo esta hoja, lápiz y habitación son testigos de este sentimiento. -¡Cobarde! Eso es lo que soy y este silencio me destrozará. Ya lo está haciendo.

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