Intento dejar de preocuparme por esas cosas insignificantes. Intento. Pero aveces esto va más allá de mi, no puedo controlarlo, la decepción es un sentimiento tan triste, te degrada por dentro. Eso que te decepciona pierde su valor, se convierte en algo completamente obsoleto en ti. Nunca volverá a ser lo mismo. La impotencia y la bronca aveces nos consumen. Las cosas cambian. Nosotros cambiamos.
lunes, 25 de agosto de 2008
z2
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Marianela
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